Un llamado a la Excelencia

Un llamado a la Excelencia

Ya que tenemos tan grande cantidad de testigos, de hombres que en otro tiempo dieron su vida por el evangelio y de millones de personas necesitadas de que el evangelio resplandezca por medio de nosotros, entonces corramos con denuedo la carrera de la fe (2 Timoteo 4:7), siendo diligentes y fervorosamente apasionados por la cruz de Cristo, llevando en nosotros la revelación de su conocimiento y amor. Presentémonos al mundo como resucitados de entre los muertos, considerándonos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús Señor nuestro (Romanos 6:5-11) y con excelencia de carácter, basado en el gran amor de Cristo puesto en nosotros, anunciemos la Palabra de Dios y mostremos su amor.

Pues Dios así lo dispuso, que a través de personas débiles, comunes y corrientes se predicase la buena nueva de Salvación por medio de la fe en Jesucristo. Renunciemos entonces, a aquellas cosas que no permiten que cumplamos la misión para la cual fuimos llamados y a todo pecado que nos asedia, porque el día está cerca, el día de la redención de nuestro cuerpo (Romanos 8:23), porque seremos semejantes a Él, ya que nos encontraremos con el Rey de Reyes y Señor de Señores y le veremos cara a cara (1 Corintios 13:12, 1 Juan 3:2)

«Señor, que mi vida sea un reflejo de tu gran amor, pongo mi vida a tus pies, para que la uses conforme a tus propósitos, quiero ofrecer mi vida a ti, porque me amaste primero y diste la vida de tu hijo Jesús para rescatarme de mi vana manera de vivir. Amén»